Flaco favor les ha hecho a los perros el uso que ha hecho de ellos Hollywood, al convertirlos en estrellas de cine deseadas por millones de humanos. Según un estudio de la Universidad de Bristol, si la gente compra en masa ciertos perros, las consecuencias pueden ser negativas para ellos. Alberto Acerbi, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol, le dijo a la BBC que cuando una raza se vuelve muy popular, hay mucha presión para producir muchos cachorros rápidamente. Y que muchas veces se usan muy pocos individuos para la reproducción. “En consecuencia, esto hace que los defectos genéticos se vayan acumulando, porque cae la diversidad genética de la raza”, apuntó Acerbi. Como dato anecdótico, en esa investigación surgió que cuando se estrenó en Estados Unidos la película “Lassie vuelve a casa”, en 1943, la presencia de collies trepó un 43%. Algo parecido pasó con los pobres dálmatas maltratados por Cruella De Vil (la malísima Glenn Close), y que despertaron piedad en masa.
Lo que hace el cine con los pobres perros